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Incendio Barco Alma de Mar

 

Un final sin heridos

Formentera, 25 de junio de 2025

Navegar en aguas tranquilas suele asociarse a momentos de desconexión, disfrute y aventura en familia o con amigos. Sin embargo, el mar, con su belleza cambiante y su naturaleza imprevisible, también puede poner a prueba incluso a los navegantes más precavidos.

Un día soleado, sin aviso previo, puede convertirse en una situación de emergencia cuando el imprevisto aparece: un fallo mecánico, una vía de agua o, como en este caso, un incendio a bordo. La seguridad en el mar depende tanto del estado de la embarcación como de la capacidad de reacción de la tripulación.

El incidente del Alma de Mar, ocurrido el pasado 24 de junio frente a la costa de Formentera, es un claro ejemplo de cómo una situación potencialmente catastrófica puede resolverse con colaboración, rapidez  y algo de fortuna.

Una motora de recreo en llamas, una familia con una menor a bordo y una intervención eficaz permiten que hoy contemos esta historia con un final sin mayores consecuencias que la embarcación completamente destruida.

El estallido del fuego

A media mañana del martes 24 de junio, el Alma de Mar –una motora de recreo de 9,2 metros, bandera española y lista séptima– navegaba unas 17 millas al oeste de La Savina cuando se declaró un incendio de origen todavía desconocido. A bordo viajaban tres adultos y una niña de tan solo 7 años .
Al percatarse de la gravedad de la situación, alertaron al 112 sobre las 10:20 h. La llamada movilizó de inmediato a Salvamento Marítimo y a las embarcaciones cercanas.

Los tripulantes, envueltos en humo y con el fuego ganando terreno, optaron por abandonar la lancha y subir a su zodia auxiliar hasta la llegada del velero Peperino, que se encontraba en las proximidades y rescató inicialmente a los ocupantes del barco en llamas.

La llegada de la Salvamar Naos

Gracias a la coordinación desde el Centro de Salvamento Marítimo en Palma, la embarcación de rescate Salvamar Naos llegó rápidamente al punto del siniestro. Su tripulación intentó sofocar las llamas, aunque el fuego ya había dañado de forma irreversible la motora. Minutos después, el Alma de Mar se hundió definitivamente bajo las aguas entre Ibiza y Formentera.

Tras constatar que no quedaba restos flotando que supusiesen un riesgo para la navegación, la Naos trasladó a los cuatro afectados al puerto de Ibiza donde fueron atendidos de forma preventiva, aunque ninguno precisó asistencia médica, según confirmó Salvamento Marítimo.

Uno de los grandes riesgos a bordo

Después de un «¡Hombre al agua!», sufrir un incendio en medio del mar es una de las emergencias más graves: puede comprometer la vida de la tripulación y forzar el abandono de la embarcación en pocos minutos. Las embarcaciones modernas están construidas con abundantes plásticos y fibras sintéticas que, al arder, generan humos tóxicos y muy peligrosos.

Desgraciadamente cada verano se registran siniestros similares en barcos de recreo; en esta ocasión, la rápida actuación de la tripulación, de las embarcaciones de en la zona y de Salvamento Marítimo, evitó males mayores. Revisar la instalación eléctrica del barco y contar con extintores en regla no es opcional: es la mejor inversión para que una salida al mar no termine en tragedia.
Ojalá me equivoque, pero me temo que no será la última entrada de este blog, este verano, donde tenga que hablar sobre alguna embarcación ardiendo en las aguas cercanas a Formentera.

Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
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