Formentera News

Cinco rorcuales en Formentera

Un avistamiento inolvidable

Formentera, 11 de junio 2026

Hoy voy a escribir un artículo vivido en primera persona, así que la noticia será una tanto diferente a lo que escribo normalmente en este blog.
Ayer, a las 18:38 de la tarde, abrí Instagram sin imaginar que estaba a punto de vivir una de esas historias que hacen especial la vida en una isla pequeña.
Entre los mensajes privados encontré uno de Berta, una seguidora que cada año visita Formentera.

Ramon, estamos en Es Caló y hay una familia de ballenas justo delante de Can Rafalet. Impresionante.

Mi sorpresa no podía ser mayor.

¿Un grupo de ballenas avistado desde la costa? No es algo que ocurra todos los días en Formentera. De inmediato sentí unas ganas enormes de salir hacia allí, pero en aquel momento me resultaba completamente imposible moverme.

Pocos segundos después Berta me mandaba un vídeo. En el que se distinguían claramente varios sifonazos elevándose en vertical sobre el mar. El viento soplaba con fuerza en esa zona de la isla y el agua estaba algo movida, pero aun así aquellas columnas de vapor eran inconfundibles.

Además, el mal estado del mar explicaba otro detalle poco habitual: no había ni un solo yate fondeado en toda aquella zona de costa y sin duda ese detalle favoreció la presencia de estos animales.

“Ahora mismo se dirigen hacia el norte, hacia Cala en Baster” me dijo Berta.

Así que hice una llamada. Contacté con mi amigo Jose Antonio Arribas.
Fotógrafo profesional, piloto de dron, buceador y copropietario del centro de buceo Formentera Divers, en La Savina.
Le llamé para contarle lo que estaba ocurriendo y sugerirle que, si podía, se acercara cuanto antes a Cala en Baster.
Ni siquiera me dejó terminar la explicación.

Estoy aquí mismo grabando a la familia de rorcuales.

Mi respuesta fue inmediata.

Pues cuelgo y ya me contarás más tarde. En cuanto pueda voy para allá.

A las 20:07, por fin libre y conduciendo en dirección a Cala en Baster, recibí una llamada de Jose Antonio.
Me explicó que ya abandonaba la zona. Los rorcuales habían estado demasiado lejos de la costa para acercarse con el dron, pero desde los acantilados habían podido observarlos perfectamente.
Cinco ejemplares. Confirmado

Cinco enormes rorcuales realizando una ruta de alimentación entre Es Caló, Cala en Baster y los impresionantes acantilados de La Mola.

Pensé entonces en la magnitud de los animales que teníamos cerca. Los rorcuales comunes (Balaenoptera physalus) son los gigantes del Mediterráneo y pueden ser detectados a gran distancia gracias a sus característicos soplos, visibles cuando emergen a respirar.

Con longitudes que pueden superar los veinte metros y pesos cercanos a las setenta toneladas, son la segunda especie de ballena más grande del mundo. Se alimentan recorriendo grandes extensiones de mar en busca de bancos de pequeños peces y concentraciones de krill, filtrando miles de litros de agua con sus enormes barbas. Saber que cinco de aquellos colosos estaban alimentándose bajo los acantilados de La Mola añadía una dimensión casi irreal a lo que estábamos viviendo aquella tarde.

Mientras hablábamos me indicó dónde buscarlos.

Ahora mismo están por Punta de sa Creu. Mira con los prismáticos en esa dirección.

Pero lo mejor de su relato estaba aún por llegar.

Durante el avistamiento habían podido grabar a varios de los animales saltando fuera del agua. Saltando !!
Algo que ya elevaba la experiencia a otro nivel.
Más tarde me enviaría un vídeo por WhatsApp donde, a pesar de la distancia, podía apreciarse claramente cómo varios de los rorcuales rompían la superficie en espectaculares saltos. Una imagen sencillamente impresionante.

Durante aquella misma conversación, Jose Antonio me contó algo que me hizo sonreír.

Entre las personas que se habían reunido en los acantilados había una pareja con la que empezó a hablar. Le explicaron que habían enviado un mensaje a Ramón de 4mentera para avisarle del avistamiento. Como yo no podía acudir inmediatamente, les dijo que avisaría a un amigo para intentar conseguir imágenes.
Jose Antonio no tardó en responderles.

Pues ese amigo debo ser yo, porque Ramón me ha llamado hace un rato para contármelo.

Seguíamos hablando mientras yo conducía hacia Cala en Baster cuando me describió a la pareja.

Van en moto. Te los vas a cruzar sí o sí.

Y, efectivamente, unos segundos después los vi venir de frente por el estrecho camino asfaltado.

Jose, corto, que me los voy a cruzar.

Empecé a hacer ráfagas con las luces y a tocar el claxon para llamar su atención. Conseguí que se detuvieran y, al acercarme con una sonrisa, lancé la pregunta:

¿Berta? Soy Ramón de 4mentera

Y sí. Eran ellos. Berta y Fernando.

Las personas que me habían enviado la primera noticia de los rorcuales. Las mismas que poco después habían conocido a Jose Antonio sobre los acantilados de Cala en Baster. Desconocidos unidos por algo tan poco frecuente como contemplar un grupo de ballenas desde los acantilados de Formentera.

No sabría decir cuánto tiempo estuvimos allí hablando y riendo, parados en el camino.
Les agradecí profundamente que me hubiesen avisado.
Me contaron que llevan catorce años visitando Formentera. Que, como tantos de nosotros, están enamorados de esta isla, de sus aguas y de su gente. Y que mis vídeos y publicaciones les ayudan a mantenerse conectados con ella durante el resto del año.

Confieso que me emocionan estos encuentros fortuitos. Esos momentos en los que la vida cruza caminos de personas que, sin conocerse, comparten una misma manera de disfrutar y entender las cosas.

Estoy convencido de que volveré a encontrarme con Berta y Fernando. Quizá en Formentera. Quizá en Sevilla. Porque hay encuentros que dejan de ser casuales desde el mismo instante en que suceden.

Finalmente llegué a Cala en Baster. Y allí, muy a lo lejos, con los prismáticos, pude contemplar lo que llevaba casi dos horas persiguiendo.
Cinco sifonazos elevándose sobre el horizonte.
Cinco rorcuales bajo los acantilados de La Mola, a la altura de Punta de sa Creu, exactamente donde Jose Antonio me había indicado.

No estaban cerca. No pude fotografiarlos. No pude grabarlos. Pero eso ya era lo de menos.
Porque al final la historia no iba únicamente de cinco rorcuales.

Iba de una seguidora que decidió avisarme. De un amigo grabando uno de los avistamientos más espectaculares de los últimos años. De dos desconocidos que terminaron convirtiéndose en conocidos en mitad de un camino. Y de cómo, en una isla pequeña como Formentera, las personas siguen conectándose de una manera que resulta cada vez más difícil de encontrar en otros lugares.

Los rorcuales fueron la excusa. La verdadera historia fue todo lo que ocurrió alrededor de ellos.
Para mí, estas son las historias que hacen que Formentera sea aún más especial.

Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
Si lo deseas, puedes seguirme en el perfil de Instagram @4mentera.com_

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