

Formentera, 25 agosto 2026
El pasado mes de julio estaba yo pasando la tarde en la playa de La Fragata, en Migjorn, cuando vi en la orilla algo que me llamó la atención. Inicialmente pensaba que era una mascarilla de las que tanto utilizamos durante la pandemia de Covid, así que fui a recogerla para después tirar a la basura.
Pero al tocarla vi que no era lo que pensaba, sino que en realidad se trataba de un huevo de tiburón o bien un huevo de raya, según me confirmó Jose Antonio Arribas, buen amigo y experto buceador, al mandarle la foto. A raíz del descubrimiento pensé en hacer un post sobre cual es la situación de los tiburones y las rayas en las aguas de Formentera que, al parecer, alcanza niveles especialmente bajos y por tanto preocupantes.
Así que busqué información sobre el tema y descubrí Shark Med. Una asociación sin ánimo de lucro con sede en Mallorca dedicada a la recuperación y conservación de los tiburones del Mediterráneo occidental.
A pesar del recelo que inspira entre los bañista, los grandes depredadores marinos desempeñan una función esencial dentro de los ecosistemas. Los tiburones se encuentran en la parte superior de la cadena trófica y contribuyen a regular las poblaciones de otras especies, por lo que su desaparición puede desencadenar importantes desequilibrios en el medio marino.
Shark Med
La organización estudia la población de tiburones mediante técnicas científicas no invasivas. Los datos obtenidos permiten conocer mejor unas especies difíciles de observar debido a sus hábitos, sus desplazamientos y las grandes profundidades en las que viven.
La organización considera que ampliar el conocimiento científico resulta fundamental para impulsar cambios en las políticas pesqueras y mejorar las medidas de protección. Al mismo tiempo, sus investigaciones ayudan a combatir la imagen negativa que tradicionalmente acompaña a los tiburones y a explicar la importancia que tienen para mantener unos mares saludables.
El ADN ambiental
La investigación de Shark Med utiliza el análisis de ADN ambiental, una técnica que permite identificar la presencia de especies a través del material genético que dejan en el agua sin necesidad de capturarlas. El estudio analizó 80 muestras válidas recogidas durante el último año en aguas de Baleares, con campañas realizadas cada dos meses, sin hallar ADN de tiburones ni de rayas.
Shark Med considera que la ausencia de determinadas especies durante todo el periodo de estudio indica que sus poblaciones se encuentran en cantidades extremadamente reducidas. Además, recuerda que muchos tiburones son altamente migratorios, por lo que las áreas marinas protegidas resultan insuficientes si los animales quedan expuestos a amenazas cuando abandonan sus límites.
Amenazas a su recuperación
La presión pesquera representa uno de los principales factores que explican el declive de tiburones y rayas en el Mediterráneo. Estas especies presentan una capacidad reproductiva muy baja, con largos periodos de gestación y pocas crías, lo que dificulta enormemente su recuperación cuando soportan capturas elevadas.
Durante décadas, los tiburones también se han consideran competidores de la actividad pesquera porque se alimentan de especies de interés comercial. A ello se suma el aprovechamiento de algunos ejemplares por industrias como la cosmética y la farmacéutica, especialmente por el aceite obtenido de su hígado.
Desequilibrios en el Mediterráneo
La desaparición de tiburones y rayas tiene consecuencias que van mucho más allá de estas especies. Al ocupar los niveles superiores de la cadena trófica, ayudan a controlar otras poblaciones y mantienen el equilibrio del ecosistema.
Cuando disminuyen los grandes depredadores, algunas de sus presas pueden aumentar excesivamente y desencadenar alteraciones en cascada. Estos desequilibrios favorecen la degradación y desertización de los fondos marinos, un fenómeno que ya se observa en algunas reservas de Baleares.
El deterioro del ecosistema también puede afectar a hábitats esenciales como las praderas de Posidonia oceanica, fundamentales para la biodiversidad mediterránea y para el almacenamiento de carbono.
Los resultados de Shark Med refuerzan así la necesidad de ampliar la investigación científica y adoptar medidas de conservación que superen los límites de las reservas marinas. Proteger a tiburones y rayas significa conservar especies amenazadas, pero también preservar el equilibrio y la salud del Mediterráneo.
Y una vez he aprendido todos esto sobre tiburones y rayas en las aguas de Formentera, mas feliz me hace haber encontrado aquello que inicialmente pensé que era basura en la orilla y que en realidad era la muestra de que un tiburón o una raya había depositado sus huevos en alguna de las praderas de posidonia que rodean la costa de la isla.
Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
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