Formentera News

Desastre ambiental anunciado


Velero Helisara

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Formentera, 7 Noviembre 2025

El velero Helisara se ha desintegrado frente al Molí de Sal en Formentera después de haber permanecido más de un año varado. La embarcación, que había quedado atrapada en la costa tras la DANA del 14 de agosto de 2024, finalmente se ha deshecho debido a los intensos vientos del oeste que han azotado la isla esta semana. Los restos del barco se han dispersado por el mar, la arena y el litoral del Parque Natural de ses Salines, generando una profunda preocupación entre vecinos y ambientalistas.

Durante meses, las autoridades han debatido las distintas opciones para retirar el velero, pero las complicaciones técnicas y el elevado coste del operativo han retrasado cualquier intervención. Esta demora ha provocado exactamente lo que muchos temían: que el mar destruyera la embarcación y liberara miles de fragmentos contaminantes en el entorno.

Ante la falta de decisión por parte de los responsables institucionales, las redes sociales se han llenado inmediatamente de criticas ente la falta de decisión y la lentitud con que se ha gestionado un problema que, finalmente, se ha multiplicado de modo exponencial.

La desintegración del velero no solo ha marcado el final de una embarcación abandonada, sino el inicio de un nuevo maltrato medioambiental a la isla. Lo que antes había sido un barco varado se ha transformado en un mosaico de residuos plásticos y fragmentos de fibra de vidrio que amenazan las aguas y playas del Parque Natural de Ses Salines en Formentera.

Más de un año varado

El Helisara embarrancó el 14 de agosto de 2024, cuando la DANA que azotó Formentera arrastró decenas de embarcaciones hacia la costa. En total, unas 27 naves quedaron encalladas en la zona de es Cavall d’en Borràs, y zonas de la isla con rachas de viento que alcanzaron los 120 km/h. Desde entonces, el velero ha permanecido inmóvil frente al Molí de Sal, resistiendo al paso del tiempo y a los temporales sucesivos.
El Consell de Formentera asumió el compromiso de costear la retirada del velero, con la intención de repercutir el gasto a los propietarios. Aunque estos fueron localizados, no mostraron intención de hacerse cargo del desguace.

Promesas incumplidas

En abril de 2025, la consellera de Medio Ambiente, Verònica Castelló, aseguró que las dos embarcaciones varadas en la zona serían retiradas antes de junio.
Hubo que esperar al 4 de julio para ver la retirada efectiva del velero Scipio1924, pero el Helisara continuó sobre las rocas hasta ayer. Las autoridades explicaron en su momento que la escasa profundidad del área donde se encontraba el velero dificultaba las labores subacuáticas, lo que llevó a posponer la operación mientras se valoraban alternativas “más económicas y sencillas”.

Temores cumplidos

La desintegración del Helisara se ha convertido en el escenario que muchos vecinos temíamos. Los restos del casco se han fragmentado en miles de pedazos de fibra y plástico que ahora contaminarán aún más el mar y las playas de la isla.

Formentera, que económicamente vive exclusivamente de la buena salud de su entorno natural, se enfrenta así a un nuevo episodio de contaminación marina. Lo que era un barco varado se ha transformado en un sinfín de micro residuos en el mar y la playa, un recordatorio de que la inacción frente a los problemas ambientales siempre termina multiplicando sus consecuencias.

¿Habrían actuado nuestros gobernantes con la misma lentitud en la toma de decisiones ante un incendio forestal? Seguro que no. Entonces ¿Por qué se ha llegado a esto con el Helisara?

El final de este velero ha dejado al descubierto una verdad incómoda: cuando las decisiones se aplazan, la naturaleza termina pagando el precio. Actuar tarde o no actuar tiene consecuencias que el mar no perdona.
Formentera, que ha hecho de su mar y sus playas su única fuente de ingresos, se ha olvidado durante estos 14 meses que cuidar el entorno no es una opción, sino una obligación ineludible.

Hoy estoy triste y cabreado.

Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
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