

Formentera, 18 Mayo 2026
La tranquilidad habitual del litoral de Formentera volvió a verse alterada este pasado domingo por una nueva concentración de embarcaciones con música a gran volumen frente a es Caló de Sant Agustí, en las inmediaciones de los acantilados de La Mola.
Según denunciaron vecinos de la zona, alrededor de una treintena de barcos permanecieron abarloados durante horas mientras decenas de personas bailaban, bebían y se desplazaban de una embarcación a otra en plena costa protegida. El volumen de la música podía escucharse desde distintos puntos del litoral y numerosos residentes mostraron su malestar por una situación que ha repetido la misma empresa de ibiza al inicio de la temporada náutica.
Fuentes de la Guardia Civil señalaron que el evento correspondía a la presentación de una empresa de chárter náutico ubicada en Ibiza y confirmaron que se investigará si durante la celebración se cometió alguna infracción administrativa o medioambiental.
Las imágenes difundidas en redes sociales muestran un gran yate rodeado de embarcaciones de diferentes tamaños, además de motos acuáticas alrededor de la fiesta flotante con DJ y música a gran volumen. Un ambiente mas propio de una discoteca de Ibiza, que lo que se supone que debería ser una jornada en el mar. Al menos en mi opinión.
Una actividad prohibida
La normativa balear prohíbe desde 2016 las conocidas como party boats en zonas protegidas del archipiélago, salvo autorización expresa. Una medida especialmente relevante en Formentera, donde gran parte del litoral se encuentra amparado por distintas figuras de protección ambiental europeas, además del Parque Natural de ses Salines y la Reserva Marina de es Freus.
La nueva fiesta de promoción de una empresa de charter náutico de Ibiza celebrada este domingo en aguas de Formentera, vuelve a poner sobre la mesa el difícil equilibrio entre determinadas actividades de ocio náutico y la conservación de un entorno natural especialmente sensible.
Los precedentes desde 2017
Lo sucedido este pasado domingo no es un episodio aislado. En los últimos años la misma empresa náutica han repetido concentraciones similares en distintos puntos del litoral de Formentera, todas ellas acompañadas de denuncias vecinales por el ruido y los efectos sobre espacios protegidos.
El primero de los precedentes tuvo lugar en mayo de 2017, cuando entre ocho y diez embarcaciones se abarloaron en la zona de es Carnatge, en la Platja de Tramuntana, catalogada como Lugar de Interés Comunitario (LIC). En aquella ocasión, los vecinos denunciaron que la música a gran volumen podía escucharse desde Cala en Baster hasta prácticamente es Caló.
Dos años después, en mayo de 2019, otra fiesta organizada por la misma empresa de alquiler reunió a 17 embarcaciones en aguas protegidas situadas entre Cala Saona y Torre Gavina. La celebración se prolongó durante varias horas y acabó con una denuncia del Seprona de la Guardia Civil tras las quejas de vecinos por el volumen de la música.
Multas demasiado bajas
La sanción impuesta tras la fiesta náutica de 2019 ascendió inicialmente a 8.000 euros, aunque finalmente quedó reducida a 4.800 euros después de que el promotor reconociera los hechos y realizara el pago inmediato. Precisamente este tipo de sanciones son las que muchos vecinos consideran completamente insuficientes para evitar que estas actividades sigan repitiéndose año tras año en Formentera.
Para empresas que manejan importantes presupuestos destinados a promocionar sus servicios de chárter desde Ibiza, multas de apenas unos miles de euros terminan siendo un simple coste añadido dentro de la estrategia de difusión y marketing de la propia marca en las redes sociales. En la práctica, lejos de actuar como elemento disuasorio, estas sanciones acaban transmitiendo el mensaje de que organizar fiestas con música a gran volumen en plena costa protegida sigue saliendo rentable.
Además, este tipo de eventos proyectan una imagen que termina incentivando a futuros clientes del charter náutico a repetir comportamientos similares desde sus embarcaciones alquiladas, contribuyendo a normalizar una actividad que genera molestias constantes entre residentes y visitantes que buscan tranquilidad en el litoral de Formentera.
Sin consecuencias reales
A título personal, doy por hecho que estas actividades continuarán celebrándose año tras año si las consecuencias económicas y legales no son realmente severas.
Si las sanciones implicaran importes realmente elevados y que afectaran a las licencias de actividad de las empresas reincidentes, probablemente muchas de estas compañías con base en Ibiza se replantearían organizar este tipo de eventos. Sin embargo, mientras las consecuencias sigan siendo mínimas en comparación con el beneficio promocional y económico que obtienen, todo apunta a que en mayo de 2027 volverán a repetirse escenas similares en aguas de Formentera pese al malestar que generan entre vecinos y residentes.
Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
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