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Tormenta Adam

Lluvias Torrenciales

Coches parcialmente sumergidos en agua embarrada tras las inundaciones provocadas por la tormenta Adam en Formentera

Formentera, 19 de Octubre 2026

Formentera vivía este domingo 18 de octubre una de las jornadas meteorológicas más complicadas de los últimos años. La llegada de la DANA Adam provocaba lluvias de extraordinaria intensidad que, en apenas unas horas, transformaban numerosos puntos de la isla en auténticos torrentes de agua. Las precipitaciones causaban importantes inundaciones en viviendas, establecimientos comerciales, caminos y diferentes instalaciones públicas.

La tormenta descargaba con especial violencia durante la mañana del día 18, cuando grandes cantidades de agua se acumulaban en muy poco tiempo. En algunas zonas de Formentera, los registros se acercaban a los 190 litros por metro cuadrado, mientras los servicios de emergencia recibían decenas de avisos relacionados con inundaciones y desperfectos materiales.

Una de las imágenes más impactantes de la jornada se producía en La Mola, donde se recogían alrededor de 160 litros por metro cuadrado en apenas unas horas.

El episodio recordaba inevitablemente a lo sucedido en octubre de 2025, cuando la tormenta Alice también dejaba importantes inundaciones en Formentera. Un año después, la isla volvía a enfrentarse a un temporal que afectaba a campos, viviendas, negocios e infraestructuras y que ponía nuevamente a prueba la capacidad de respuesta de los equipos de emergencia.

Hasta 190 litros en pocas horas

La llegada de la DANA Adam ya se anunciaba durante los días anteriores, con previsiones que advertían de precipitaciones intensas y tormentas potencialmente peligrosas en las Islas Baleares.
Durante las primeras horas del domingo, el cielo permanecía completamente cubierto y las lluvias comenzaban a descargar con fuerza sobre la mitad suroeste de Formentera. A medida que avanzaba la mañana, la tormenta se desplazaba hacia otros puntos de la isla y alcanzaba una intensidad especialmente elevada en la zona de La Mola.

Los registros pluviométricos reflejaban la magnitud del episodio. La estación meteorológica de Balears Méteo en La Savina superaba los 100 litros por metro cuadrado, mientras que en Sant Francesc se contabilizaban 182 litros. En determinadas zonas de La Mola, las cantidades se aproximaban incluso a los 200 litros por metro cuadrado.

La situación obligaba a activar en dos ocasiones, con muy poco tiempo de diferencia, el sistema de avisos de emergencia ES-Alert, cuyos mensajes llegaban directamente a los teléfonos móviles de la población.
La rapidez con la que caía el agua dificultaba su evacuación natural y provocaba acumulaciones importantes en zonas urbanas, terrenos agrícolas y caminos rurales.

Torrentes secos se convertían en cascadas

Uno de los fenómenos más impresionantes de la tormenta Adam se vivía en La Mola, donde se llegaban a recoger 160 litros de lluvia por metro cuadrado en un intervalo de apenas unas horas.
Esta cantidad extraordinaria de agua saturaba rápidamente el terreno y alimentaba los numerosos caminos que recorren la zona hasta llegar a los torrentes. Cauces que permanecen secos durante años, se convertían en corrientes de gran caudal que descendían con enorme fuerza hacia la costa.

Las imágenes resultaban especialmente llamativas en los acantilados, donde el agua acumulada en el interior de la isla encontraba su salida natural hacia el mar. Sin embargo, aquellas imágenes espectaculares también traían importantes daños materiales. La fuerza de las corrientes arrastraba piedras, tierra y otros materiales, mientras numerosos caminos rurales han sufrido desperfectos y algunos tramos han quedo prácticamente intransitables.

 

Iglesia del Pilar, inundada

Entre los acontecimientos visuales más excepcionales que dejaba la tormenta destaca la inundación de la iglesia del Pilar, en La Mola.
El agua conseguía entrar en el interior del templo y alcanzaba una altura superior a un palmo en algunas zonas, una situación extraordinaria para uno de los edificios más emblemáticos de esta localidad de Formentera.

La importancia de este suceso no se encontraba únicamente en los daños y las labores de limpieza que ocasionaba, sino también en sus antecedentes históricos.
No se tenía constancia de que la iglesia hubiera sufrido una inundación semejante desde 1985, cuando una gran tormenta descargaba entonces cerca de 300 litros por metro cuadrado durante dos jornadas consecutivas de lluvia.

Más de cuatro décadas después, la tormenta Adam volvía a provocar la entrada de agua en el templo, convirtiendo este episodio en uno de los hechos más llamtivos de la jornada.
La inundación de la iglesia constituía, además, un ejemplo de la excepcional acumulación de agua que se producía en La Mola durante las horas de mayor intensidad del temporal.

Viviendas, negocios y campos

Las consecuencias de la tormenta se extendían por prácticamente toda Formentera. Los servicios de emergencia contabilizaban alrededor de 60 incidencias que requerían la intervención o coordinación del teléfono de emergencias 112.
Numerosas viviendas particulares sufrían la entrada de agua, tanto en zonas rurales como en plantas bajas de los principales núcleos urbanos. En algunos inmuebles, las acumulaciones alcanzaban los 30 centímetros de altura, obligando a sus ocupantes a realizar trabajos de achique y limpieza.

Los establecimientos comerciales tampoco escapaban a las consecuencias de las lluvias. Diferentes negocios sufrían inundaciones que afectaban a sus instalaciones, mientras que en el campo el agua anegaba terrenos agrícolas además de derrumbes de paredes de piedra seca, tan característicos del paisaje rural de Formentera.

La situación recordaba especialmente a la vivida en octubre de 2025 con la tormenta Alice, cuando otro episodio de precipitaciones torrenciales también provocaba inundaciones en campos, casas y locales comerciales.

El Hospital de Formentera y la residencia de mayores

Las consecuencias del temporal no se limitaban a viviendas y negocios particulares. Algunas instalaciones esenciales de la isla también registraban importantes entradas de agua.
Entre los edificios más afectados se encontraban el Hospital de Formentera y la residencia des Brolls, donde diferentes dependencias sufrían inundaciones de consideración.

Por otro lado, los vecinos de la zona de Can Simonet, en Migjorn, permanecían durante buena parte del domingo sin suministro eléctrico. La incidencia se prolongaba hasta aproximadamente las ocho de la tarde, cuando se restablecía el servicio.
A pesar de la gravedad de las inundaciones y de los numerosos incidentes registrados, no se notificaban daños personales, una circunstancia especialmente positiva teniendo en cuenta la intensidad del fenómeno meteorológico.

Clases suspendidas y cierre de instalaciones

La situación de emergencia y las previsiones meteorológicas que se manejaban durante el domingo motivaban la adopción de medidas preventivas para el lunes 19 de octubre. El Govern balear mantenía entonces la alerta roja por lluvias y tormentas en Formentera, mientras continuaba activa la situación operativa 2 del Plan INUNBAL.

Como consecuencia, se anunciaba la suspensión de las clases presenciales en los centros educativos de Formentera, incluidas las escoletas, los colegios de educación primaria y el instituto.Las autoridades insistían en la necesidad de limitar los desplazamientos y extremar las precauciones, especialmente en aquellos caminos y carreteras que presentaban desperfectos por el paso del agua.

Formentera continúa en alerta amarilla

Aunque las horas más complicadas del temporal ya parecen haber quedado atrás, la situación meteorológica todavía requiere atención.
En el momento de redactar este artículo, Formentera continúa bajo alerta amarilla y, aunque todo apunta a que lo peor de la tormenta Adam ya ha pasado, todavía es necesario permanecer atentos al cielo.
La tormenta Adam nos ha dejabo así una jornada difícil de olvidar en Formentera, marcada por precipitaciones extraordinarias, numerosas inundaciones y escenas tan impactantes como las cascadas de agua en diferentes acantilados de la isla o la histórica entrada de agua en la iglesia del Pilar de La Mola.

Por segundo octubre consecutivo, después de lo sucedido con Alice en 2025, la isla ha vuelto a sufrir las consecuencias de un episodio de lluvias torrenciales que ha dejado importantes daños materiales pero ningún daño personal conocido.

Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
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