

Formentera, 6 Septiembre 2026
Las aguas situadas al sur de Formentera fueron, días atrás, escenario de un sorprendente hallazgo arqueológico durante una campaña científica dedicada al estudio de los recursos pesqueros del Mediterráneo. Decenas de ánforas de barro, presumiblemente de época romana, emergieron accidentalmente del fondo marino durante los trabajos realizados por un buque oceanográfico.
Los recipientes llegaron a la superficie durante una de las operaciones de pesca científica de la campaña MEDIAS. Buena parte de las piezas presentó un notable estado de conservación pese al tiempo transcurrido bajo el mar y algunas mantuvieron todavía los sedimentos acumulados durante siglos.
Las primeras estimaciones realizadas a bordo situaron algunas de las ánforas entre los siglos II y III d. C., aunque corresponde a los expertos confirmar esa cronología.
El hallazgo tiene además una conexión directa con las Pitiusas, más allá de haberse producido en aguas próximas a Formentera. Las autoridades determinaron que los materiales recuperados deben depositarse en el Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera, donde podrán ser examinados para conocer mejor su origen y contexto histórico.
Durante una campaña científica
Las ánforas aparecieron durante la decimoctava edición de la campaña MEDIAS (Mediterranean International Acoustic Survey), un programa destinado a evaluar la biomasa de especies como la sardina y el boquerón en aguas del Mediterráneo.
Fue durante una de las operaciones realizadas en el mar cuando las redes sacaron a la superficie un cargamento completamente inesperado: decenas de grandes recipientes cerámicos que, por sus características, fueron identificados inicialmente como posibles ánforas romanas.
En el lenguaje pesquero, cada una de estas operaciones recibe el nombre de «lance», término que hace referencia al proceso de largar y posteriormente recoger el arte de pesca. En esta ocasión, una operación rutinaria de investigación terminó convertida de manera fortuita en un importante hallazgo arqueológico.
Las piezas fueron izadas hasta cubierta y quedaron bajo custodia para garantizar su protección. El descubrimiento también fue comunicado a las autoridades competentes para determinar el procedimiento que debía seguirse.
1.800 años de antigüedad
Las primeras observaciones realizadas tras la recuperación apuntaron hacia recipientes de época romana. Desde el propio buque consideraron que su forma, más globular, podría corresponder a ánforas de los siglos II o III d. C.
Entre los elementos más llamativos figuró una inscripción visible en al menos una de las piezas, en la que pudieron distinguirse las letras «FPATERN» o «FPATERNI». Su significado y posible relación con el lugar de fabricación o el productor deben ser estudiados ahora por los especialistas.
Las ánforas fueron uno de los recipientes más utilizados durante la época romana para transportar mercancías a través del Mediterráneo. En ellas viajaron productos como aceite, vino, salsas y salazones de pescado. Los barcos mercantes pudieron transportar cientos e incluso miles de estos recipientes apilados en sus bodegas.
Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera
Tras comunicarse el descubrimiento, el Ministerio de Cultura determinó que las ánforas deben depositarse en el Museo Arqueológico de Ibiza y Formentera. La decisión se ajusta a la Ley 16/1985 del Patrimonio Histórico Español, que regula el procedimiento ante hallazgos arqueológicos casuales.
Una vez entregadas las ánforas a los organismos responsables de su guarda y cuidado, comienza el trabajo de los especialistas para establecer su cronología, procedencia y características. También cobra especial interés el lugar exacto del hallazgo, ya que puede aportar información sobre la navegación y las rutas comerciales que atravesaron las aguas de las Pitiusas durante la época romana.
El buque Miguel Oliver
El hallazgo se produjo a bordo del Miguel Oliver, un buque oceanográfico de la Secretaría General de Pesca con puerto base en Vigo. Entró en servicio en 2007, cuenta con 70 metros de eslora y participa en diferentes campañas científicas en aguas españolas.
Su presencia en el Mediterráneo tiene como finalidad estudiar los recursos pesqueros dentro de la campaña MEDIAS y no la de realizar trabajos arqueológicos. Sin embargo, una de estas operaciones científicas pes lo que ha permitido recuperar accidentalmente unas piezas que han permanecido durante siglos bajo el mar.
Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
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