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Plantar Posidonia en Formentera

 

Manu San Félix

Manu San Félix, biologo marino de Formentera

Formentera, 12 de marzo 2025

En el año 1981, la vida de Manu San Félix dio un giro decisivo.  Aquel joven nacido en Madrid, apasionado por el mar, tuvo la oportunidad de realizar su primera inmersión en el Mediterráneo, un momento que marcaría su destino. Bajo la superficie, descubrió la Posidonia oceánica, una planta marina única que lo dejó fascinado. Su asombro fue tal que pasados los años decidió trasladarse a Formentera y dedicar su vida a estudiar y proteger este ecosistema esencial.

Desde entonces, no solo se ha convertido en un reconocido biólogo marino y explorador de National Geographic, sino también en uno de los mayores defensores de la conservación marina en el Mediterráneo.
La posidonia oceánica no es un alga, sino una planta superior con raíces, tallos, hojas y la capacidad de florecer bajo el agua. Sus extensas praderas submarinas en Formentera desempeñan un papel crucial en el equilibrio ecológico del mar.

Son capaces de liberar grandes cantidades de oxígeno, contribuyendo a la trasparencia del agua y ser refugio para cientos de especies marinas. Además, un solo metro cuadrado de posidonia secuestra tanto dióxido de carbono como 15 metros cuadrados de la selva amazónica, convirtiéndola en uno de los ecosistemas más eficientes en la lucha contra el cambio climático.

Asociación Vellmarí

Ante esta crisis, Manu San Félix, junto con la Asociación sin ánimo de lucro Vellmari, ha impulsado una innovadora iniciativa de replantación manual de posidonia en Formentera, con el objetivo de restaurar las praderas dañadas. Este proyecto pionero busca demostrar que, con el esfuerzo adecuado y la conciencia ambiental, es posible revertir parte del daño causado y recuperar uno de los ecosistemas más valiosos del planeta.

Desde hace más de tres décadas, San Félix ha estudiado la posibilidad de replantar posidonia para restaurar las praderas marinas degradadas. En los primeros años, el objetivo era simple: comprobar si las plántulas podían sobrevivir. Hoy, gracias a años de investigación, sabe que sí. Las plantas germinadas en laboratorio pueden enraizarse y crecer, lo que abre una puerta de esperanza para la recuperación del Mediterráneo.

Proceso de plantación de Posidonia

En los últimos años, su equipo ha perfeccionado el método de plantación, logrando una tasa de supervivencia del 75%. En 2024, replantaron más de 15.000 plantas, superando con creces su meta inicial de 10.000, y logrando cubrir 600 metros cuadrados de superficie marina. Para 2025, el objetivo es aún más ambicioso: superar las 50.000 plantas reforestadas.

San Félix describe la reforestación de posidonia como un proceso de jardinería submarina. Esto se debe a que la posidonia es una planta terrestre que evolucionó para adaptarse al medio marino y, por ese motivo, el método utilizado por la  Asociación Vellmari se basa en dos estrategias muy similares a las que se llevaría a cabo en la agricultura terrestre:

  • Replantación de esquejes y fragmentos: Se recogen los trozos de posidonia arrancados por las corrientes y se vuelven a plantar en zonas adecuadas.
  • Germinación de semillas: Se recolectan los frutos que en primavera llegan a la costa y se extraen las semillas para germinarlas en laboratorio antes de reintroducirlas en el mar.

Esta última técnica ha permitido aumentar la eficiencia y rapidez del proceso de replantación gracias a la experiencia adquirida con el paso de los años.

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El desafío de resistir la fuerza del mar

El mar no es un entorno fácil para la reforestación. Aunque germinar la posidonia en laboratorio es un paso fundamental, fijarla al fondo marino es el verdadero reto. “Las plantas no mueren porque sí, el problema es que el mar las arranca. La energía del Mediterráneo es inmensa, y nuestra lucha es ayudar a estas plántulas a resistir”, explica San Félix cuando habla sobre el tema.
Plantar posidonia sigue siendo un desafío, pero la mayor dificultad es ayudar a la planta a fijarse bien al fondo para resistir los temporales y el oleaje. A diferencia de los árboles en tierra firme, el principal riesgo no es que la planta muera, sino que sea arrancada por la fuerza del mar.

 

El poder de los voluntarios y las instituciones

El éxito de la reforestación de posidonia no sería posible sin el esfuerzo de los voluntarios. El último verano 300 personas participaron en la plantación, y el objetivo para 2025 es alcanzar los 500 voluntarios.
Más allá del impacto ecológico, la reforestación también siembra conciencia. “Los voluntarios que bajan al agua salen transformados. Cuando plantas tu propia posidonia, entiendes lo fácil que es destruir y lo difícil que es recuperar”, reflexiona San Félix.

Además, el trabajo de reforestación requiere no solo esfuerzo físico, sino también apoyo institucional y financiación. “No es solo plantar”, señala San Félix. “Tienes que conseguir el apoyo de fundaciones y empresas como Trasmapi y su Fundación Be Blue entre otras, y tener un buen proyecto para que te den los permisos de reforestación a nivel institucional”.

Más conciencia, pero aún mucho por hacer

Aunque la conciencia sobre la importancia de la posidonia ha crecido en los últimos años, aún queda mucho por hacer. “Cuando llegué a Formentera en 1992, la posidonia no existía en el imaginario colectivo. No se reconocía su enorme contribución a la economía y la ecología de las islas”, comenta San Félix.
Sin embargo, la lucha sigue. “Muchas veces siento impotencia porque seguimos perdiendo posidonia y el Mediterráneo se sigue deteriorando”, admite el biólogo. “Pero plantar el mar es plantar esperanza. Y aunque las olas sean fuertes, hay algo más poderoso que la fuerza del agua: la voluntad de aquellos que se niegan a rendirse”.

Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
Si lo deseas, puedes seguirme en el perfil de Instagram @4mentera.com_

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