Bajar la temperatura media

Formentera, 11 de Mayo de 2025
El proyecto impulsado por Nature & People Foundation junto con Baleària, propone reforestar la isla y recuperar su biodiversidad para enfriar su temperatura media hasta tres grados.
Según el informe presentado, Formentera cuenta con una cobertura arbórea limitada, especialmente en las zonas urbanas. Esto reduce la capacidad de enfriamiento natural de la isla y agrava los efectos del calor, la sequía y la pérdida de ecosistemas. En comparación con las islas vecinas de Baleares, Formentera sufre un déficit de vegetación que afecta tanto a la calidad de vida como a la sostenibilidad del entorno.
La iniciativa contempla una inversión anual de 20 millones de euros, con el objetivo de plantar 475.000 árboles y 6.000 arbustos autóctonos y recuperar cultivos tradicionales en diferentes zonas y entornos de la isla.
Dicho proyecto ha despertado el agrado de la institución insular de la isla pero también el reclamo de muchos residentes para conocer al detalle el proyecto antes de llevarlo a cabo debido a las dudas que les genera una actuación de este tipo sobre un territorio tan frágil como es Formentera.
El diagnóstico previo del proyecto reveló que la isla cuenta con menos del 10% de cobertura arbórea en zonas urbanas y una pérdida del 58% de vegetación primaria en toda la isla. Además, el abandono de cultivos tradicionales ha hecho que el paisaje pierda su diversidad y belleza característica, reduciendo también su atractivo turístico sostenible.
La propuesta se resume en una idea clara: recuperar lo perdido. Plantar 475.000 árboles y 6.000 arbustos autóctonos no solo bajará la temperatura, sino que revitalizará ecosistemas y tradiciones agrícolas. Higueras, sabinas, almendros, algarrobos o vides son algunas de las especies elegidas.
Esta acción permitiría también crear un paisaje mosaico más atractivo y saludable, mejorando la calidad de vida tanto para residentes como para visitantes. El plan contempla intervenir tanto en zonas urbanas como agrícolas y forestales, con un enfoque integral.
Para financiar el proyecto, se lanzará un sistema de créditos de biodiversidad urbana. Este modelo permitirá a empresas invertir —económicamente o en especie— en acciones de renaturalización. A cambio, podrán acceder a beneficios como exenciones fiscales, descuentos en servicios turísticos o reconocimiento por su contribución ambiental.
Este sistema convertiría, según el estudio, a Formentera en un laboratorio global para ensayar nuevas formas de sostenibilidad económica, en las que la biodiversidad genera valor compartido entre empresa, sociedad y territorio.
A pesar del entusiasmo institucional, muchas voces locales han expresado sus reservas sobre la viabilidad de ‘Living Formentera’. En redes sociales, algunos residentes plantean preocupaciones concretas que podrían comprometer el éxito del proyecto e incluso, consecuencias mas perjudiciales que beneficiosas sobre la isla.
Uno de los temores más recurrentes es la falta de agua. En una isla con una pluviometría muy baja y una alta presión sobre los recursos hídricos, no está claro cómo se pretende mantener con vida cientos de miles de nuevos árboles y arbustos. La escasez de agua para riego genera dudas técnicas difíciles de ignorar y que merecen una aclaración por parte de los promotores del proyecto.
Otro obstáculo señalado es la presencia masiva de palomas torcaces desde hace más de una década. Esta especie, muy expandida en la isla pero que llegó de modo natural a Formentera, se alimenta de semillas, frutos y brotes tiernos, lo que podría dificultar seriamente el crecimiento de nuevas plantaciones si no se plantea una estrategia de protección.
Del mismo modo no se olvida que la llegada de serpientes a la isla en los últimos años fue debida a la importación de olivos llegados de la península para alegrar los jardines de unos pocos y que está teniendo un efecto muy perjudicial para varias especies autóctonas de Formentera entre ellas nuestras emblemáticas lagartijas (Podarcis pitiusensis).
También existe inquietud por el posible riesgo sanitario que supone introducir árboles no criados en Formentera. La población recuerda el caso de la repoblación forestal en Es Cap de Barbaria, donde pinos traídos de fuera introdujeron sin querer la procesionaria del pino, una especie no existente hasta entonces y que hoy afecta a amplias zonas de la isla y de la que se asume que será imposible su total erradicación.
Estas voces no necesariamente se oponen al proyecto Living Formentera, pero sí demandan mayor claridad, participación local y una evaluación realista de los desafíos específicos de Formentera antes de avanzar en una transformación ecológica de esta magnitud.
Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
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