Formentera News

Tres días a la deriva en Formentera

 

Cercano a la tragedia

Formentera, 22 de Junio de 2025

El pasado miércoles 18 de junio, Mary Gavin, una turista británica de 39 años, de vacaciones en Formentera, desapareció tras salir a navegar sola desde el puerto de La Savina. Lo que comenzó como una excursión por la costa se transformó en una situación de emergencia cuando no regresó a puerto a la hora prevista, y sus compañeras de viaje denunciaron su desaparición.

A partir de esa noche, se activó un operativo de búsqueda por mar, tierra y aire que movilizó a Salvamento Marítimo, Guardia Civil y diversas embarcaciones privadas. La falta de información sobre su rumbo y destino complicó enormemente las labores de rastreo, que se extendieron durante varios días.

El tiempo avanzaba y no había señales, ni comunicaciones, ni avistamientos de la embarcación. Durante días, la incertidumbre fue absoluta. Pero finalmente, y contra todo pronóstico, la historia dio un giro inesperado.

La lancha con la que salió a navegar, de pequeño tamaño y fácil manejo, puede ser alquilada sin necesidad de licencia ni experiencia previa, pero la situación vivida demuestra que estas aventuras, puede acarrear riesgos si no se planifica adecuadamente la travesía.

Una travesía sin rumbo definido

La turista de nacionalidad británica, se presentó en una empresa de chárter náutico del puerto de La Savina, en Formentera. Alquiló una pequeña embarcación a motor de 4,62 metros, apta para ser manejada sin titulación. “Solo voy a dar una vuelta”, comentó. No especificó dirección concreta, y zarpó sola a las 18:30 horas.

Lo que debía ser una breve excursión por la costa de Formentera se convirtió pronto en un serio motivo de alarma. Pasadas las 20:00 horas, la empresa notó que la chica y la embarcación no habían regresado a puerto, ni habían dado ningún tipo de señal. Ante la falta de noticias, la empresa propietaria de la lancha dio el aviso a Salvamento Marítimo y se activó el protocolo de búsqueda.

Busqueda por mar, tierra y aire

A partir de ese momento, la maquinaria de emergencia se puso en marcha. El helicóptero Helimer 222 sobrevoló la zona, mientras embarcaciones como la Salvamar Naos y la SL Posidonia patrullaban las aguas cercanas. Se lanzaron avisos por radio a todas las embarcaciones en aguas pitiusas. Nadie había visto a Mary ni a la Quicksilver color crema con toldo negro.

Simultáneamente, la Guardia Civil desplegó una búsqueda terrestre, mientras el Grupo Especial de Actividades Subacuáticas (GEAS) inspeccionaba la costa en busca de cualquier indicio. La incertidumbre era total. La falta de una ruta definida y la autonomía limitada de la embarcación convertían cada hora en una carrera contra el tiempo.

El silencio en el mar: días sin respuestas

Los días pasaban y no había ni rastro. La cobertura mediática aumentaba, la preocupación crecía y las hipótesis se multiplicaban. ¿Había sufrido un accidente? ¿Se había quedado sin motor? ¿Había sido arrastrada por las corrientes? Las autoridades no descartaban ninguna posibilidad.

Mientras tanto, el equipo de rescate mantenía el operativo. Sin señales de radio ni coordenadas, localizar una embarcación tan pequeña era como buscar una aguja en un gigantesco pajar.

El mejor final

Cuando muchos comenzaban a perder la esperanza, llegó la noticia que nadie se atrevía a anticipar. El sábado 21 de junio, un buque que cubría la ruta entre Mallorca y Valencia avistó una embarcación a la deriva a 23 millas náuticas al norte de Ibiza. A bordo se encontraba Mary Gavin, viva, visiblemente agotada, pero consciente. Fue rescatada de inmediato y trasladada a Valencia para recibir atención médica.

El hallazgo sorprendió por su localización: estaba a una distancia considerable de Formentera, lo que sugiere que las corrientes la arrastraron durante días mar adentro. Su embarcación fue remolcada por Salvamento Marítimo hasta Ibiza. Su historia, que comenzó como una excursión sencilla, se convirtió en una lección sobre la fragilidad humana frente al mar a pesar de que la condiciones climáticas eran excepcionales para la navegación en ese día.

Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
Si lo deseas, puedes seguirme en el perfil de Instagram @4mentera.com_

Si planeas visitar Formentera, visita antes nuestra sección de códigos de descuento.