

Formentera, 26 Marzo 2026
El Consell de Formentera aprobó recientemente dos sanciones administrativas relacionadas con actividades turísticas y eventos en viviendas de la isla. Ambos casos estuvieron vinculados a infracciones consideradas muy graves por la normativa autonómica, aunque respondieron a situaciones distintas: la comercialización irregular de alojamientos turísticos y la organización de una fiesta ilegal.
Por un lado, la institución insular revisó una propuesta de multa relacionada con un establecimiento turístico en la zona de la Savina. Tras analizar las alegaciones presentadas por la empresa implicada, la Administración decidió modificar el criterio inicial y rebajar de forma notable la cuantía de la sanción.
Por otro lado, el Consell también impuso una sanción económica a un promotor que organizó una fiesta ilegal en una vivienda particular de la isla. En este caso, la multa se mantuvo pese a que el evento finalmente no llegó a celebrarse gracias a la intervención policial.
Ambos expedientes reflejaron la actuación de la Administración insular para controlar tanto el uso turístico de viviendas como la organización de eventos no autorizados, dos cuestiones que en los últimos años generaron conflictos en diferentes puntos de Formentera.
Multa por alquiler turístico irregular
La Junta de Gobierno del Consell de Formentera aprobó reducir una sanción inicialmente propuesta de 530.000 euros hasta dejarla en 82.000 euros tras revisar dos expedientes sancionadores relacionados con la comercialización irregular de alojamientos turísticos.
Los procedimientos se habían abierto a raíz de una inspección realizada el 5 de septiembre de 2024 en dos establecimientos situados en la Savina y explotados por las mercantiles Formentera Mar, S.A. y Salinera Española, S.A. Ambos inmuebles formaban parte de una misma explotación turística ubicada en una misma parcela y bajo la denominación comercial Cas Saliners.
Inicialmente, la Administración había tramitado dos expedientes separados: uno relacionado con el edificio conocido como Cas Carabiners y otro con el establecimiento denominado Casa Gran. En el primer caso se detectó la comercialización de un número de apartamentos y plazas superior al autorizado, mientras que en el segundo se constató la explotación turística de nueve unidades con capacidad para 35 plazas sin contar con el título habilitante necesario.
La propuesta sancionadora original ascendía a 480.000 euros por el caso de Casa Gran y a 50.000 euros por el de Cas Carabiners. Sin embargo, tras las alegaciones de la empresa, el Consell aceptó acumular ambos procedimientos al considerar que existía una conexión directa entre los hechos.
Reducción de la sanción
Tras revisar el expediente, los servicios jurídicos del Consell concluyeron que la cuantía inicial debía ajustarse por criterios de proporcionalidad. En lugar de tomar como referencia todas las unidades atribuidas al establecimiento, la Administración decidió basar el cálculo únicamente en los ingresos que pudieron acreditarse durante la inspección.
En concreto, el acta recogía tres apartamentos ocupados en ese momento. Los pagos comprobados correspondían a 2.350 euros, 4.231,30 euros y 600 euros respectivamente.
A partir de estos importes, y manteniendo la calificación de infracción muy grave en materia turística, la sanción final se fijó en 82.000 euros, cantidad que finalmente aprobó la Junta de Gobierno.
Durante la tramitación del procedimiento, la Administración rechazó el resto de alegaciones presentadas por la empresa. El Consell defendió la validez de las actuaciones del inspector de Turismo y recordó que las actas levantadas por funcionarios públicos en el ejercicio de sus funciones cuentan con presunción de veracidad.
Multa por organizar una fiesta ilegal
En otro expediente distinto, el Consell de Formentera acordó imponer una multa de 100.000 euros al promotor de una fiesta ilegal prevista en una vivienda situada en la zona de la Venda de Ses Clotades, entre es Caló y el Pilar de la Mola.
El caso se originó a partir de dos denuncias de la Policía Local fechadas el 30 y el 31 de julio de 2023, después de que varios vecinos alertaran de la posible celebración de un evento no autorizado.
Aunque la fiesta finalmente no llegó a celebrarse, la Administración consideró acreditada su organización previa. Según el expediente, el acceso al evento se estaba comercializando mediante mensajes de WhatsApp con un precio de 50 euros que debía abonarse por Bizum.
La documentación también señalaba la existencia de una lista cerrada de invitados, la obligación de identificarse con el DNI en la entrada y la contratación de personal de seguridad. Además, el evento incluía transporte para los asistentes, comida, barra libre y música a cargo del DJ Amfer.
El expediente incorporó igualmente fotografías de la descarga de bebidas y alimentos en la vivienda el día anterior, así como testimonios que confirmaron el pago para acceder al evento.
La propietaria quedó exonerada
En el mismo procedimiento también se investigó la posible responsabilidad de la propietaria del inmueble. Sin embargo, la resolución final descartó su implicación en los hechos.
La propietaria presentó un contrato de alquiler temporal de la vivienda firmado con el organizador del evento en el que se prohibía expresamente la celebración de fiestas. Además, aportó un acta notarial sobre los daños ocasionados en la casa y una denuncia presentada ante la Guardia Civil cuando tuvo conocimiento de lo ocurrido.
Por su parte, la defensa del promotor solicitó el archivo del expediente alegando que la fiesta nunca llegó a celebrarse. Los servicios jurídicos del Consell rechazaron este argumento al recordar que la normativa balear sanciona no solo la celebración de fiestas ilegales, sino también su organización, promoción o comercialización.
Por este motivo, la Administración mantuvo la sanción de 100.000 euros, que corresponde a la cuantía mínima prevista por la ley para este tipo de infracciones muy graves relacionadas con fiestas ilegales en viviendas.
Soy Ramón Tur, quien está detrás de todo lo que se escribe y fotografía en esta web sobre Formentera.
Descubrí la isla en 1972 cuando mis padres, a bordo de la mítica Joven Dolores, me llevaron por primera vez a pasar unos días de vacaciones desde Ibiza y aquello fue un amor a primera vista que, con el paso del tiempo, se ha reforzado hasta convertir Formentera en mi lugar de residencia desde hace ya muchos años.
Si lo deseas, puedes seguirme en el perfil de Instagram @4mentera.com_